martes, 10 de julio de 2012

Los fantasmas de Sarriá visten de chandal

Entrevista a Wilmar Cabrera. Periodista colombiano autor de la novela Los fantasmas de Sarriá visten de chandal editado por Milenio. Libro más vendido en la Casa del Libro de Rambla Catalunya en su semana de lanzamiento. Junio de 2012


El partido Italia-Brasil del Mundial 82 debería estar en el Louvre, como una obra de arte.




¿Por qué un libro sobre fútbol?

Siempre quise escribir una novela sobre fútbol pero no sabía cómo proyectar y materializar esta idea. Los libros sobre fútbol me interesan pero la mayoría me acaban defraudando ya que se centran en la cotidianeidad y básicamente sólo salen biografías. De hecho, en ellos, se habla poco de fútbol y pienso que lo dificulta el hecho que tratarlo desde el punto de vista literario es muy difícil.


¿Cómo y por qué surgió la idea de escribir sobre aquel partido Italia-Brasil?

Cuando yo llegué a Barcelona, uno de mis objetivos era saber dónde se jugó aquel Italia-Brasil del Mundial 82. Las preguntas que hacía a las gentes del lugar no obtenían respuestas ya que no tenían conocimiento sobre aquel partido y Sarriá ya había sido demolido en 1997. Por tanto, era un vacío y tuve que salir de aquel espacio para hacer averiguaciones. Aquel triángulo de calles fue ocupado por bloques de viviendas sustituyendo a la hierba que pisaron Sócrates y Paolo Rossi.
Por otro lado, también quería escribir sobre el Mundial 82 de España. Durante aquel Campeonato Mundial de fútbol, tenía once años y vivía en Colombia y la mayoría de aficionados al fútbol simpatizaban con Brasil por proximidad geográfica y porque en aquella época el equipo carioca representaba lo máximo en fútbol por su juego. Sin embargo, yo iba con Italia, porque la equipación se asemejaba a mi equipo local del Millonarios de Colombia y el fútbol de aquella selección italiana era injustamente calificado como catenaccio, tal y como se pudo demostrar en aquel Mundial.
De ahí surge Sarriá 82, el primer título y que luego se cambió por el de Los fantasmas de Sarriá.
Luego ya vino el  Master en Creación Literaria en la Universitat Pompeu Fabra en 2009, el apoyo de Jordi Carrión en el proyecto y el objetivo de publicar la novela justo en el 30 aniversario de aquel partido.
Aquel partido Italia-Brasil del Mundial 82 debería estar en el Louvre, como una obra de arte.

¿Y qué recuerdas de aquel día?

A nivel familiar en casa se vivía el fútbol también con pasión. Mi padre iba con Brasil siguiendo el canon de preferencia de los colombianos y yo con Italia, lo cual era una excepción y tuvimos, como puedes imaginar, un enfrentamiento futbolísticamente hablando.

Una parte de tu novela trata sobre la figura de dos jugadores emblemáticos Gaetano Scirea, defensa de Italia y Sócrates, centrocampista de Brasil ¿Crees que existe algún paralelismo trágico entre la muerte de ambos? Hombres buenos que acaban siendo devorados injustamente por las circunstancias de la vida.

No, no creo que haya ningún paralelismo trágico. Lo único que hay que hacer para morir es estar vivo. En sí, la vida no es injusta porque la muerte forma parte de la vida. Tanto uno como otro fueron líderes, tanto en la vida como en el campo de fútbol.

“Ganar o perder, pero siempre con democracia” dijo Sócrates...

Sí, Sócrates, era además un intelectual, una persona que además de tener la carrera de Medicina, era muy cultivada y además comprometida políticamente. Ése fue el lema con que saltaron al campo él y sus compañeros en un partido reivindicando libertades individuales en su país, todavía en una dictadura. Por este motivo, o se le respetaba o se le despreciaba de forma extrema. Scirea era un líder que comunicaba con su silencio, no tenía que decir mucho para decir todo, o en otras palabras, Scirea no era un líder por lo que decía sino por lo que no decía.

Fútbol deporte y fútbol negocio. ¿Se ha perdido aquel halo de leyenda? ¿Ellos fueron los últimos románticos?

Sí lo fueron. El fútbol nació como juego, los ingleses lo convirtieron en deporte y la evolución que ha llegado hasta nuestros días es que actualmente es puro negocio, podríamos hablar del fin de una era.
Aquel partido representó para Brasil lo que el ataque del 11-S representó a EEUU. Suena a barbaridad, pero simbólicamente el fútbol brasileño vivía de atacar, pensando que si siempre se atacaba siempre se ganaría, es decir, como EEUU en sus relaciones de poder en el mundo. Pero después del Mundial 82, Brasil se dio cuenta que debía cuidar más la cantera de porteros y defensas porque entendió que la defensa era tan importante como el ataque, entrando así en una europeización de su fútbol. En el momento en que tu estrategia se basa en preocuparte primero por mantener tu portería a cero y luego en preocuparte por el contrario, es porque no te puedes permitir una derrota ni bajar de categoría ¿Por qué? Porque el negocio ya entraba profundamente en el adn del fútbol limitando así la libertad por disfrutar del fútbol simplemente como un juego de ataque.
Hace poco un niño me dijo que de mayor quería trabajar en el mundo del fútbol como abogado.

¿Y el personaje del jardinero de Sarriá que acabó sólo en un geriátrico, es un símbolo claro del antihéroe?

Sí, efectivamente es un ejemplo de antihéroe. Los mejores años de este jardinero los pasó disfrutando de su trabajo, cuidando del césped porque amaba el mundo del fútbol. El momento de la demolición del estadio de Sarriá representa el momento en que el fútbol ha sido tomado por otras personas que no comparten su filosofía. El jardinero amaba el fútbol y no quería negocio. Por eso toma la decisión de seguir una vida sin fútbol.
Igual le ha pasado al aficionado españolista. Tengo dificultades en encontrar aficionados pericos que hablen de aquel estadio, de aquella época y menos aún de la demolición. Probablemente sea una herida mal cerrada.

El caso de Paolo Rossi forma parte de la mística del fútbol. De como pasar a ser demonio y luego Dios en una tarde inspirada.


El fútbol es como una moneda lanzada al aire. Depende de cómo aterrice la moneda te saldrá cara o cruz, realmente es un capricho que puede transformarte en una cosa u otra. Un día te aman, otro te juzgan.

No parece que el sistema del catenaccio salga malparado en tu libro. De hecho, siempre es una cualidad atribuida a Italia pero no siempre fue así como parece desprenderse del libro.

La gente se acuerda de aquel Italia-Brasil porque perdió Brasil, no porque ganara Italia. Gentile, central de la squadra azzurra, expresó en una entrevista en la televisión que ésta había hecho mucho daño a los defensas porque los deja muy expuestos. Cabe decir, que aquel partido no es representativo del catenaccio italiano, sólo hay que visionar el partido para comprobar la gran calidad futbolística y el nivel competitivo que tenía aquella selección, jugando de tú a tú a la selección verdeamarelha que estaba destinada a ganar de calle aquel Campeonato del Mundo. Y es que sólo con leer la alineación del equipo carioca...atesoraban una calidad impresionante.

¿El negocio han acabado por desnaturalizar el fútbol? Todo parece más controlado, cada vez existe menos cuestiones dejadas al azar.

Es que el fútbol ahora a pesar de jugarse en la hierba no es silvestre. Ahora llegan unos ojeadores y se llevan a Messi con 12 años. Ha llegado a tal punto la especialización que todo está bajo control del negocio. Al ser negocio, no puedes permitirte perder.

Y sobre las identidades: el fútbol para muchos es una forma más de expresión de su identidad con unos colores, una localidad, una región o una nación. ¿Qué sentido tiene todo esto en un mundo cada vez más global? Por ejemplo, el caso del Athletic de Bilbao, donde prima más salvaguardar su esencia como modelo que el de los logros deportivos.

Bien, hasta incluso, el Athletic ha variado este esquema, levemente, pero lo ha variado. Ya se permite integrar jugadores nacidos fuera del País Vasco como es el caso de Amorebieta, venezolano, o Llorente que es riojano. En cierto sentido, han aflojado esa tozudez que en ocasiones les caracteriza. De hecho, pienso que los vascos deberían enviar a las familias a países como Argentina o Brasil para que tengan hijos allí, progresen allí jugando al fútbol y empapándose de aquella filosofía, regresen y así puedan ganar al Barça o al Madrid.
Entiendo que la gente pueda identificarse con sus colores y el territorio, pero el fútbol es un juego y no me gusta mezclarlo con la política.

¿Existen ciertos prejuicios editoriales a la hora de publicar libros que tengan el fútbol como trasfondo? Creo que el mundo del fútbol es una mina de vivencias personales y universales con la que hacer literatura. Es problema del público, de las editoriales o el propio código del negocio impide esto?

En Argentina o Brasil vende. En España no, es difícil ya que prima la crónica y la biografía contenidos que están más alejados desde el punto de vista más literario o de la ficción.
Pero creo que como subgénero tiene futuro ya que tiene recorrido por evolucionar y un público potencial de explotar. Pero ojo, el fútbol ha de ser la excusa y el contexto no ha de ser la novela en sí, ya que en este contexto cabe hablar de temas universales como el amor, el odio, el olvido, la nostalgia, la supervivencia o de cuestiones sociales como la inmigración.
El ejemplo lo tenemos en la novela de Ramiro Pinilla, Aquella edad inolvidable.

¿El fútbol es una religión de diseño? ¿Tanto poder tiene la FIFA?

¿Sabes que la FIFA tiene más países que la ONU? La FIFA sabe que es un negocio y como tal lo tiene amarrado para que nadie se inmiscuya. Sus prácticas son sectarias y no permite por ejemplo, que algunas naciones o países sin estado normalizado tengan selecciones como es el caso de Kosovo o el Tíbet.

Una frase de la novela evoca al delantero Eder intentando sacar un corner. “La publicidad encierra al fútbol” ¿Es una frase casual o intencionada?

Totalmente intencionada, realmente al visionar el partido en video la metáfora ya está ahí, sólo tuve que transcribir esa metáfora a texto. La publicidad arrinconando al jugador, un proceso que ya se estaba produciendo.


Leo en la prensa acerca de la Eurocopa ganada por la selección española: “El bálsamo del fútbol es pasajero, y, pasada la euforia de la victoria, las cosas vuelven a su sitio”. Puede ser tu libro escrito desde la perspectiva del tiempo una forma de poder entender la mística del fútbol?

Lo bueno es no ponerse la camiseta del superhincha pero tampoco la del hipercrítico que entiende negativamente el fútbol como un elemento narcotizador para el pueblo. Tampoco es eso. Como tampoco entiendo que una persona vea un partido y se ponga la camiseta del neutral que no toma partido. Como muchas otras disciplinas o deportes es un elemento más que ayuda a entendernos como humanos.

¿Existe un proyecto futuro para seguir escribiendo sobre fútbol?

La idea sobre fútbol que he querido desarrollar con Los fantasmas de Sarriá tendrá continuación en dos libros más y así elaborar una trilogía. La segunda publicación será una biografía novelada y la tercera parte que es el cierre intentará entender a un personaje que cuestiona el fútbol por su excesivo peso en la sociedad y que entiende éste como una droga para el pueblo.
En parte, escribo para responderme preguntas a mí mismo.

2 comentarios:

  1. Muy sabrosona. Mira tú el fútbol...

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  2. Tiene pinta de ser una novela imprescindible para los amantes del fútbol. Pero Naranjito no mejora con los años, se le ve igual de casposo.

    ¡Saludos!

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