El próximo 8 de marzo saldrá a la venta el libro de microrrelatos Contrafabulario ilustrado de la editorial Underbrain Books, en el que me congratulo de colaborar.
La publicación se compone de 19 microrrelatos de diferentes autores e ilustrados por la dibujante Maribel Carod. El hilo conductor de todos ellos es la crisis desde una perspectiva distópica y surrealista. Tal y como apunta ya la coordinadora del libro Patricia Muñiz:
Todo comenzó cuando el Armagedón financiero se aprovechó de la hipnosis colectiva para sumirnos en las tinieblas...Obstinados hombres y mujeres que empuñaron sus armas (lápices, bolígrafos, teclados, barras de labios…) y se alzaron en un mundo dominado por fuerzas oscuras para alumbrarnos con su ímpetu y estimularnos con ficciones apasionadas y radicales
Los autores son: Sabrina Rodríguez, Natxo Barrau i Salguero,
Maribel Ruiz, Javier López Menacho, Isabel Baeza Varela, Jesús Sánchez
Tenedor, Marta Valsecchi, Sergi G. Oset, Fer Navarro, Olga Gallego, Igor
Kutuzov, Jacint Casademont, Alejandro Cano, Ainhoa Rebolledo, Víctor
García Tur, Diego Marín Hernández, Juan José Castro González, Ideas y
Pako Belmonte.
Durante estos días al reservar un ejemplar a través de la web de la editorial, se entra en un sorteo de una reproducción original de Maribel Carod.
La presentación del libro tendrá lugar en FNAC-Callao de Madrid el 10 de marzo y en Espai Miscelània (c/Guàrdia, 10, Barcelona) el 15 de marzo, donde además se expondrán algunos de los originales que incluye el libro.
Ni qué decir tiene que estáis invitados tod@s los interesados. Informaremos de las novedades y horarios a través de las redes sociales y en este propio blog.
distopías, periferias, memorias históricas, suburbios, microrrelatos, historias putas, cloacas culturales, sociales y políticas, rebeliones, arrabales, extramuros, transiciones, márgenes mentales
domingo, 10 de febrero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
La res publica
Quién no ha oído hablar
en alguna ocasión de El Príncipe,
obra de Nicolás Maquiavelo, historiador y filósofo de la República de Florencia
de principios del siglo XVI. De entre las frases más destacadas quizás destaque aquella que dice: "...puesto que los hombres aman según su voluntad y temen
segun la voluntad del príncipe, un príncipe debe depender
solo de lo que es suyo y no de lo que es de otros, solo tiene que ingeniárselas
para no ser odiado...". En pocas palabras, se puede definir este libro como un tratado sobre teoría política y que se utilizó, con el tiempo, como una herramienta para educar eficazmente en el poder a políticos y hombres de negocios.
Y efectividad política es
lo que se puede desprender después de repasar los 75 años de vida y casi 40 de
reinado del monarca español don Juan Carlos I. Podrán rebatir que dicha
efectividad no ha ido más allá de una positiva proyección pública que le ha
mantenido siempre como un jefe de Estado ejemplar y bien valorado en la esfera
internacional. Y ello, a pesar de una atribución de poderes muy limitada en el
ámbito ejecutivo. No ha sido hasta 2012 cuando esta reputación se ha visto
amenazada por una serie de hechos bien conocidos: primero por la práctica por
parte del monarca de safaris – y no fotográficos precisamente - como afición
personal mientras millones de sus súbditos se veían arrojados al abismo de la
caridad y la miseria, cuando no, éstos mismos se arrojaban al vacío quitándose
la vida. Y segundo: cuando trascendió que su yerno –Iñaki Urdangarín- estaba
implicado en un caso de desvío de dinero público con la consiguiente imputación
judicial.
La entrevista realizada recientemente
por Jesús Hermida en la televisión (de momento) pública española al rey, con
motivo de su 75 cumpleaños no ha hecho más que confirmar que la figura del rey
ha sufrido un importante desgaste y no conserva la consistencia y credibilidad
de años atrás. Pero ya que se ha querido reflejar en la entrevista su valía
en el pasado, analicemos brevemente el contexto histórico que ha sido obviado
en esta misma entrevista:
El dictador y genocida Francisco
Franco sostenía en los años 60 un difícil equilibrio: mantener encendidas las
cenizas del Movimiento Nacional mientras se dejaba caer en los brazos
salvadores de los tecnócratas del Opus Dei
con el fin de mantener un gobierno sostenible en lo económico. Y, obviamente,
consciente de que su vida tenía fecha de caducidad, le preocupaba dejar todo
atado y bien atado. Por este motivo y aplicando la Ley de Sucesión en la
Jefatura de Estado de 1947, se ratificó en julio de 1969 a Juan Carlos de
Borbón como el sucesor de Franco, asegurándose este último la instauración (que
no restauración) de una monarquía que permitiera la continuación del Movimiento
Nacional. Desde aquel momento se convertiría en Príncipe. Pero llevaba ya más
de veinte años de estudios y preparación concienzudamente orientada a cumplir
los designios reales. Y que le sirvieron para romper la regla dinástica en
detrimento de su padre Juan de Borbón, el legítimo heredero según los derechos
dinásticos.
Desde aquel entonces
comenzó a tener todos los elementos a favor. Destaquemos los principales: el
futuro hombre fuerte del Estado, Carrero Blanco, inició en diciembre de 1973 en
Madrid una trazada aérea, de la que nunca regresó. Hecho que ocurrió a
doscientos metros de la embajada americana sin que – misteriosamente – advirtieran nada los servicios secretos
americanos. Mientras, los cachorros de ETA y los agentes de la CIA se miraban cómplices y contentos de que nunca volvería a molestar. Ni tampoco al rey,
cuyas intenciones de reforma política hubieran chocado frontalmente contra una
persona profundamente contraria a cualquier intento de reformar el Movimiento
Nacional. Dos años más tarde fallecería Franco. Ya en 1981, tuvo lugar el último
sainete de corte militar: Milans de director de coreografía, Tejero como
protagonista principal y Armada entre bambalinas. Los tres tenores de la España
cavernícola, cafre y casposa pasaron a un estado de eterna hibernación tras la
intermediación del rey. Y lo más importante: la Comisión de los Nueve y, sobre
todo, los Pactos de la Moncloa hábilmente liderados por Adolfo Suárez sirvieron,
oficialmente, para paliar los efectos de una brutal inflación con origen en la
crisis económica internacional de 1973 (dicho sea de paso, aquellos pactos
guardan numerosas similitudes con las actuales reformas laborales y políticas
de austeridad de los gobiernos del PSOE y del PP).
La realidad es que estos acuerdos
económicos y políticos comportaron la eliminación de la capacidad de decisión
de los movimientos obreros, sindicales, vecinales, feministas y estudiantiles
de base que se vieron obligados a delegar la gestión del poder en los líderes socialistas,
nacionalistas y comunistas. Tal y como se demostró posteriormente, lo único que perseguían estos líderes era
hacerse un hueco en el sistema político. Finalmente, la Constitución de 1978 fue
simplemente la confirmación de todas las concesiones realizadas por una
izquierda débil y presa de la ansiedad, que después de cuarenta años de
dictadura, persecución, torturas y ejecuciones aceptó deprisa y corriendo una democracia
exprés y una monarquía como mal menor.
A partir de aquel
entonces, Su Majestad tuvo ante sí el camino libre y supo moverse entre los
hilos del poder político, financiero y eclesiástico y -sobre todo-
periodístico, que le juraron fidelidad, permitiendo un pacto social tácito de
no molestarle, ya fuera en la esfera pública o en la privada.
De cara al pueblo, el modelo
transmitido fue el del héroe defensor de los derechos democráticos en la
Transición que había sabido desvincularse de un régimen dictatorial. De facto
fue así. Pero un simple análisis técnico, estadístico y político demuestra que
lo que se produjo en la Transición fue la aplicación del principio lampedusiano de cambiar todo para que
todo siguiera igual. La izquierda olvidó lo que había defendido en la
clandestinidad: la restauración de la República como objetivo único de la
recuperación de las libertades civiles y democráticas. Después de diversas
legislaturas en que PSOE y PP han ido alternándose el poder sin opositores que
les ofrecieran resistencia, los excesos reaccionarios y de
prevaricación de los gobiernos no fueron más que elementos que favorecían a la monarquía como una institución ejemplar.
Pero los actuales efectos
de la crisis económica, social y moral de la sociedad española,
no sólo están haciendo mella en el ADN de la mera y básica subsistencia del día
a día de millones de familias al borde de la exclusión social. También están haciendo
mella en la imagen de una monarquía que ya no cuenta con el beneplácito del
pacto de no agresión entre medios de comunicación y la institución monárquica. No
son pocos los ciudadanos que comienzan a ser conscientes de que no son súbditos
ni esclavos de las políticas económicas ultraliberales, y menos de una
monarquía. Empiezan a tomar conciencia de la humillación a la que son
sometidos. Y ello, a pesar de que la conciencia de clase de otros tiempos que
facilitaba la cohesión entre ciudadanos a través de la solidaridad, ha ido
decreciendo desde la Transición y reaparece hoy día. Pero con insuficiente
fuerza, sobrepasada por el tsunami de
parias sociales que vomitan las calles cada día, no a cientos sino a miles.
De aquellos lluvias estos
lodos y a la ciudadanía todavía le resta la interpretación de un pasado en el
que no decidió ni mucho menos el modelo de Estado actual. La monarquía no fue
una restauración ni por medios democráticos ni por derechos históricos. Fue una
transacción, que no Transición, (tal
y como defiende el doctor en Historia, Bernat Muniesa), un traspaso de poderes
con lavado de imagen, actualización a las normas europeas y una adecuación y
modernización de los poderes fácticos de siempre. De las mismas familias y
grupos de presión de siempre.
República proviene de res publica, es decir, la participación
del pueblo. En cambio monarquía proviene de mono
y arkhein, que significa gobierno
único.
Tal y como se menciona en El Príncipe: "...puesto que los hombres aman según su voluntad y temen segun la voluntad del príncipe, un príncipe debe depender solo de lo que es suyo y no de lo que es de otros, solo tiene que ingeniárselas para no ser odiado...".
Veremos cómo se las ingenia.
sábado, 1 de diciembre de 2012
Los políticos que no amaban a los cines
El Periódico de Catalunya. Jueves, 29 de noviembre de 2012
Sábado tarde. Diciembre de 1977. Ocho añitos. Mi vecino Johnny y yo salimos de la colmena de hormigón, calle trece, celda seis. Abordamos la travesía de montículos de tochanas, pegotes de cemento y tropezones de alquitrán. Sorteamos el enredo del gato Blas triscando con las raspas de merluza en el descampado. Las chapas, las limas y las gomas de saltar eran de todos y no eran de nadie. Recordando la catequesis del viernes. De corte comunista. Del padre Salvador. Un cura pecador, de los de verdad. Como Dios manda. Acogiendo reuniones clandestinas, camellos y desahuciados en la parroquia más libertaria de los márgenes urbanos. Y con la hoja afilada del obispado meciéndose amenazante sobre su calva. Y el padre Salvador meciéndose en el descampado de la insurrección como quien oye llover. Pantalones de pana de extrarradio. Con la plasta de barro salpicada en los tobillos. El pantalón remendado del invierno anterior y las rodilleras de tergal que nos cosía la abuela se mostraban como orgullosas condecoraciones al mérito callejero. Y los bolsillos custodiando los cromos repes: Iríbar, Migueli y Santillana. Y con la imagen futbolística del año, refulgiendo en la retina infantil: Juanito recibiendo un botellazo en el Yugoslavia-España. El orgullo de la roja, extraviada por culpa de míseras guerras civiles, secuestrada por el Plan Marshall y la escopeta nacional. El Mundial de Argentina 78 esperaba.
- ¡No diga Kempes, diga gol! - aullaba el locutor de Carrusel Deportivo.
Hasta que Cardeñosa falló lo imposible. Lupas de hipermetropía de diagnóstico tardío. Noticiarios de plomo. Atentado por la mañana, atentado por la tarde. Noticias nunca programadas, siempre aseguradas. 625 líneas de blanco y negro.
- España tiene dos graves problemas: ETA y Cornellá - dijo el militar.
Yo no sabía por qué. Sólo sabía que Cornellá tenía mil conflictos y no había problema alguno en ello.

Héroes: los había de dos clases: los de papel, de la Bruguera.
Y los de carne y hueso: los perros callejeros. Y también había
villanos: los señores de gris sobre fondo gris que bajaban por la
avenida corriendo y te estampaban la porra en la espalda. Al jadear se
les olía el agrio del alma indigestada por cuarenta años de dictadura.
Donde nunca supimos qué cojones era aquello de la Nova Cançó ni falta
que nos hacía. Ya teníamos a La Banda Trapera del Río, los príncipes de
las cloacas, los Sex Pistols del Llobregat. El primer grupo de punk de
España.
Y sin pensar un segundo en todo aquello, así fue como mi vecino Johnny y yo fuimos juntos a ver La guerra de las galaxias. Una larga cola compuesta por un chiquillerío histérico e impaciente, espoleado por los vuelos marciales de Bruce Lee nos esperaba. Dobles sesiones de kung-fu y humor grueso. Serie B. B de barrio. 75 pesetas. De fotogramas quemados, de operadores de corta y pega y sonido chisporroteante. Luego vendrían Bud Spencer, Grease, Supermán, E.T. La general y la platea. El gallinero y la purria, los hijos de trabajadores. Y las banquetas de madera, cuidado no te fuera a tocar la de la semana pasada que algún quinqui partió en dos mientras se lo montaba con Paqui la del colmado. El acomodador entonces mostraba la tarjeta roja y expulsaba del cine al quinqui y sus amigotes. Y los niños explotaban a reír, y el cine aplaudía. El crujir de las bambas sobre la alfombra de pipas y la sesión contínua. Eso era el cine Pisa.
¿Y ahora, qué? Ahora palomitas de plástico y viviendas de corrupción oficial.
Que la fuerza os acompañe.
Cornellà pierde el Cine Pisa, su última sala de cine tradicional
En su lugar se edificarán un centenar de viviendas, 20 de ellas de protección oficial
Sábado tarde. Diciembre de 1977. Ocho añitos. Mi vecino Johnny y yo salimos de la colmena de hormigón, calle trece, celda seis. Abordamos la travesía de montículos de tochanas, pegotes de cemento y tropezones de alquitrán. Sorteamos el enredo del gato Blas triscando con las raspas de merluza en el descampado. Las chapas, las limas y las gomas de saltar eran de todos y no eran de nadie. Recordando la catequesis del viernes. De corte comunista. Del padre Salvador. Un cura pecador, de los de verdad. Como Dios manda. Acogiendo reuniones clandestinas, camellos y desahuciados en la parroquia más libertaria de los márgenes urbanos. Y con la hoja afilada del obispado meciéndose amenazante sobre su calva. Y el padre Salvador meciéndose en el descampado de la insurrección como quien oye llover. Pantalones de pana de extrarradio. Con la plasta de barro salpicada en los tobillos. El pantalón remendado del invierno anterior y las rodilleras de tergal que nos cosía la abuela se mostraban como orgullosas condecoraciones al mérito callejero. Y los bolsillos custodiando los cromos repes: Iríbar, Migueli y Santillana. Y con la imagen futbolística del año, refulgiendo en la retina infantil: Juanito recibiendo un botellazo en el Yugoslavia-España. El orgullo de la roja, extraviada por culpa de míseras guerras civiles, secuestrada por el Plan Marshall y la escopeta nacional. El Mundial de Argentina 78 esperaba.
- ¡No diga Kempes, diga gol! - aullaba el locutor de Carrusel Deportivo.
Hasta que Cardeñosa falló lo imposible. Lupas de hipermetropía de diagnóstico tardío. Noticiarios de plomo. Atentado por la mañana, atentado por la tarde. Noticias nunca programadas, siempre aseguradas. 625 líneas de blanco y negro.
- España tiene dos graves problemas: ETA y Cornellá - dijo el militar.
Yo no sabía por qué. Sólo sabía que Cornellá tenía mil conflictos y no había problema alguno en ello.
Héroes: los había de dos clases: los de papel, de la Bruguera.
Y los de carne y hueso: los perros callejeros. Y también había
villanos: los señores de gris sobre fondo gris que bajaban por la
avenida corriendo y te estampaban la porra en la espalda. Al jadear se
les olía el agrio del alma indigestada por cuarenta años de dictadura.
Donde nunca supimos qué cojones era aquello de la Nova Cançó ni falta
que nos hacía. Ya teníamos a La Banda Trapera del Río, los príncipes de
las cloacas, los Sex Pistols del Llobregat. El primer grupo de punk de
España. Y sin pensar un segundo en todo aquello, así fue como mi vecino Johnny y yo fuimos juntos a ver La guerra de las galaxias. Una larga cola compuesta por un chiquillerío histérico e impaciente, espoleado por los vuelos marciales de Bruce Lee nos esperaba. Dobles sesiones de kung-fu y humor grueso. Serie B. B de barrio. 75 pesetas. De fotogramas quemados, de operadores de corta y pega y sonido chisporroteante. Luego vendrían Bud Spencer, Grease, Supermán, E.T. La general y la platea. El gallinero y la purria, los hijos de trabajadores. Y las banquetas de madera, cuidado no te fuera a tocar la de la semana pasada que algún quinqui partió en dos mientras se lo montaba con Paqui la del colmado. El acomodador entonces mostraba la tarjeta roja y expulsaba del cine al quinqui y sus amigotes. Y los niños explotaban a reír, y el cine aplaudía. El crujir de las bambas sobre la alfombra de pipas y la sesión contínua. Eso era el cine Pisa.
¿Y ahora, qué? Ahora palomitas de plástico y viviendas de corrupción oficial.
Que la fuerza os acompañe.
domingo, 25 de noviembre de 2012
Las tres mariposas
Las hermanas Mirabal -
Patria (n. 1924), Minerva (n.1926) y María Teresa (n. 1935) – fueron tres
muchachas que nacieron y crecieron en la República Dominicana, en una zona
rural y vivieron de forma acomodada gracias a su padre, comerciante y
hacendado. Durante su etapa de aprendizaje escolar destacaron por su
inteligencia y su aplicación en los estudios. Pero la llegada al poder del
dictador Rafael Leónidas Trujillo precipitó la pérdida del sostén económico de
la familia. El principal motivo fue porque el padre, Enrique Mirabal,en 1949
invitado en tres ocasiones a una fiesta organizada en el Palacio de Gobernación
en honor al dictador, defendió a su hija Minerva cortejada por Rafael Trujillo.
Hasta en tres ocasiones, Minerva rechazó el galanteo de Trujillo, hecho
que puso furioso a éste y puso en marcha un plan con el que vengarse. Enrique
Mirabal, fue objeto de una destrucción que duró cuatro años, no antes sin haber
sido torturado y habiendo pasado por diferentes prisiones hasta su muerte en
1953.Minerva, antes de los hechos, ya se posicionó como activista política y durante sus estudios universitarios en Derecho, en los que logró brillantes notas y acabaría doctorándose, aumentaría su actividad en contra del régimen sanguinario y represor de Trujillo. Sus hermanas, María Teresa y Patria, al igual que Minerva, se casaron con hombres con los que compartían sus ideales de lucha y preocupación por la ausencia de derechos y libertades civiles, no ya en República Dominicana sino en el resto de América Latina. Todos ellos, formarían parte del Movimiento Revolucionario del 14 de junio, y las tres hermanas clandestinamente se harían llamar “Las tres mariposas”.
Entre tanto, Trujillo, ya había ordenado espiarlas y perseguirlas, teniendo como resultado su detención, torturas y violación en varias ocasiones, así como a sus respectivas parejas se les encarceló durante largos períodos de tiempo. En su empeño por continuar su lucha, Las Mariposas, continuaron luchando en la clandestinidad y Trujillo decidió quitárselas de encima.
Tras urdir un plan junto con el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) del régimen, el 25 de noviembre de 1960 se les tendió una emboscada en las afueras de Puerto Plata, las secuestraron a punta de pistola, las torturaron y las asesinaron de forma salvaje y cruel, golpeándolas con palos y otros objetos contundentes hasta su muerte.
A
continuación las introdujeron en el vehículo donde viajaban junto con el chófer
que también fue asesinado e hicieron precipitar al vehículo por un terraplén
para simular un accidente.Su asesinato, que no pudo ocultarse, impactó de lleno en la sociedad dominicana y sirvió
para enervar los sentimientos de injusticia entre del pueblo dominicano y al año
siguiente, el régimen empezó a derrumbarse con el asesinato de Rafael Trujillo
y los ejecutores de Las tres mariposas condenados – aunque ninguno cumplió la
condena de 30 años que se les impuso, es más, se les sacó del país a través de
pasaportes falsos poco tiempo después.Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
Las tres hermanas, fueron objeto de debate en 1981 en el I Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Bogotá, Colombia y se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. Posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Declaración A/RES/48/104 sobre la eliminación de la violencia contra la mujer y en 1999 la misma ONU emite la resolución 50/134 en que se aprueba el 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en memoria de las hermanas Mirabal.

Violencia política y violencia de género
De los diferentes artículos de la resolución se desprende que el asesinato de Patria, Minerva y María Teresa confluyeron dos tipos de violencia: la violencia de estado y la violencia de género, ésta última como consecuencia de aquella entendiendo este tipo de violencia como producto de las profundas raíces del sistema del patriarcado especialmente en países gobernados bajo dictaduras, Quedó probado que los instrumentos de poder y de servicio al estado atentaron contra los derechos humanos de las hermanas Mariposas, en el que incurrieron el secuestro, la tortura, la brutalidad policial y militar y el asesinato político a través de una ejecución extrajudicial.
Conexión de los servicios secretos españoles y Trujillo

El régimen de Trujillo, contaba con un aparato de represión: el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), y que actuaba como policía secreta en los últimos años de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Intervenían con plena licencia para actuar, extendiendo la estrategia del terror entre la población civil practicando para ello con el espionaje, la coerción, la persecución, la tortura, el secuestro y el asesinato. Uno de sus jefes, el militar dominicano Johnny Abbes García, fue conocido por sus brutales métodos sádicos y crueles. Y éste mismo fue quien organizó el plan para asesinar a las hermanas Mirabal. Mario Vargas Llosa, en su novela de La fiesta del chivo, ambientada en la dictadura de Trujillo, interviene como personaje de la misma, Johnny Abbes.
La actividad del SIM tuvo lugar entre 1957 y 1962 y justamente recibió la ayuda del dictador Franco. Uno de sus funcionarios de policía más reconocidos, el supercomisario Roberto Conesa, viajó hasta la República Dominicana, donde estuvo colaborando con los militares del SIM para adoctrinarlos y perfeccionarlos en las estrategias y técnicas de persecución contra elementos contrarios al régimen, estancia que coincidió con la dirección del SIM de Johnny Abbes. Roberto Conesa, ejerció la función de servidor al franquismo desde muy joven. Al final de la Guerra Civil, estuvo implicado en la detención de Las Trece Rosas; luego sería un destacado funcionario al servicio del Estado español, primero siendo jefe de la Brigada Político-Social y luego en la etapa de la Transición dirigiendo diversas operaciones policiales desde las cloacas de los servicios secretos del Estado llegando a estar relacionado con organizaciones terroristas de extrema derecha españolas e italianas. Llegó a ser conocido como el supercomisario y temido por las fuerzas de izquierda en la clandestinidad por sus métodos brutales de interrogatorio y tortura. Ésta es, una de las innumerables pruebas que la Transición no fue ni pacífica ni modélica y está demostrado que la violencia de género formaba parte de sus estrategias de terror sobre aquellos que se atrevían a poner a prueba al régimen franquista. Silvia Carretero, una muchacha sospechosa de haber pertenecido al FRAP fue detenida y torturada en la comisaria de Roberto Conesa en la Dirección General de Seguridad. Todavía hoy, conserva señales de las heridas y recuerda su traslado en el coche policial a las dependencias: “...mientras me trasladaban, los guardias que iban en el coche me decían: sabemos que estás embarazada porque tienes las tetas muy gordas, pero nos importa tres cojones que abortes…”.
viernes, 23 de noviembre de 2012
Instrucciones para votar (en un pequeño país)
Tómese
su tiempo. Cíñase al fasto magisterio de la libertad y ejerza su
derecho sin vergüenza. Y si la tiene, diríjase al confesionario, donde
su elección cobrará vida secreta. Despliegue las cortinas. Entre. Luego,
protéjase detrás de ellas. Déjese de zarandajas y no se le ocurra
encender velas, o saldrá ardiendo. No es necesario. Al finalizar la
jornada, y tras el primer sondeo de la agencia Glups a pie de urna, ya
saldrá ardiendo el perdedor en una pira que le habrán preparado los
medios para la ocasión. Allá, mientras su cabello chisporrotea igual que
el palo de un auto de choque, gritará desaforado que cero votos no es
un resultado menor. Pero nadie le creerá.
Tampoco
se deje influenciar por el trasiego del día. Las televisiones no
cejarán en su empeño en informar en todo momento que la jornada se
estará desarrollando con absoluta calma y tranquilidad; pero la verdad
es que toda la población no cesará de realizar desplazamientos de sus
casas al colegio electoral, del colegio electoral al vermut, del vermut
al partido de fútbol del niño, del partido de fútbol del niño a la
fideuá de la yaya Quimeta y de la fideuá de la yaya Quimeta a la jornada
de puertas abiertas de la ONG Cretinos sin Fronteras.
Respire
hondo, hasta donde le permita la conciencia. Usted y la papeleta, la
papeleta y usted. El tiempo entre cortinas pasará rápido, pero repase de
nuevo las candidaturas: ahí estará su futuro. No se desvíe ni se
distraiga. No se obceque en pensar diferente ni apoyar aventuras
irresponsables y menos todavía en apostar a caballo perdedor. Para ello
puede servirse de la técnica calambur: entre la gaviota y la rosa, su
majestad escoja. Son los fondos de inversión de renta fija del mundo
político. Poco rentables, pero seguros.A
continuación, salga del confesionario. Diríjase a la mesa electoral. No
deje en todo momento de aferrarse con sus dedos a la papeleta escogida.
Ya se ha liberado de esa pesada carga de la conciencia. Al cabo de unos instantes, el vocal primero, que no sabe
leer ni escribir, el vocal segundo, aquejado de narcolepsia, y el
presidente erecto - que comenta chascarrillos -, le recibirán. Marcarán
la raya en su nombre, en el censo de un país conformado por veintitantos
ciudadanos.
El
sobre y la papeleta iniciarán un suave pero decisivo eslalon desde el
boquete hasta el culo de la urna. Ésta recibirá la breve e insoportable
levedad de un papel. Intente no hacer al mismo tiempo lo siguiente: dar
la mano al presidente, dar la otra mano al vocal segundo, dar los buenos
días a la cotorra Asunción que acompaña al vocal primero y que le
representa mientras duerme - ¡Ramón, despierta coño! - ...enseñar
su documento de identidad, enseñar su mejor sonrisa a la tele nacional,
dar su nombre y apellidos, dar su dignidad y votar. No lo haga todo a
la vez o corre riesgo de sufrir un colapso por sobredosis
cívica.
A
la salida, deténgase. Acaricie y saboree ese precioso instante de haber
cumplido con el deber. Ya no tendrá que oír más promesas. Se las habrá
llevado el viento al atardecer.
sábado, 10 de noviembre de 2012
La vida de los muertos (IV)
Una muerte de mierda
En un extremo, el martillo pilón de una gran siderúrgica financiera
que machaca a los ciudadanos; un martillo pilón que marca el ritmo acompasado,
igual que en las galeras de Ben-Hur. Acrecentándose por momentos. Alimentado
por el miedo y la coerción que instigan los cada vez más salvajes latigazos del
amo: un amo organizado, en perfecta alineación al modo de las legiones romanas
y reforzados por Ortatus, el político, que golpea el martillo. Políticos de mensajes milenaristas y
vendedores de opio adulterado. En el otro extremo, los ciudadanos condenados a
las galeras, reman con la vista cabizbaja a un ritmo cada vez más alto. El
enemigo, a la vista, todavía está lejos. Pero queda cerca el día en que deberán
obedecer a la troika, deberán arrodillarse y entrar en boga de ataque. El ritmo
es irresistible para muchos. Unos desfallecen. Otros arrojan la toalla. Otros tiran la toalla y se arrojan. Como Amaia. Al vacío. A la nada. Hasta que la
nave que transporta a los esclavos, eufemísticamente llamados ciudadanos del
siglo XXI, entra en boga de ariete e impacta contra el barco enemigo. El barco
de la democracia y de los derechos civiles. Es el nuevo orden mundial.
Y ahora que Barakaldo continuaba su historia por otros
derroteros económicos y a pesar de crecer sobre toneladas de Lindano, plaguicida
extremadamente tóxico que campaba a sus anchas en los antiguos recintos
industriales; ahora que crecía con la esperanza de que una nueva savia política
libre de pistolas aportara algo más de razón y de coherencia; ahora vienen (nunca
se fueron) las amenazas de los ricos. Y han encontrado en Amaia a una víctima
propiciatoria, lavando - eso sí - sus conciencias pocas horas después con el anuncio de que intentarán la paralización de los
desahucios.
Esto es terrorismo. De estado, o financiero, o como le quieran llamar. Pero no veo que salgan cogidos de los brazos con el tufo que desprenden a unión y democracia y su particular perversión semántica del lenguaje ni les veo dispuestos a realizar un acto de humildad y constricción condenando también esta violencia. Sin pistolas. Pero con armas mucho más eficaces, letales e igual de execrables.
“…espérese y le prestamos una tienda de campaña. O acceda a
la ayuda que le prestarán los servicios sociales, ellos le facilitarán los
tickets del comedor social. Pero no se tire por favor, o nos estropeará nuestro
plan de desahuciar a cientos de familias cada día, mujer, no lo haga, que
también tenemos familias que alimentar…”.
Esto, o algo parecido, vino a decir la comitiva judicial y
su orden de desahucio contra Amaia Egaña y su familia por impago de las cuotas
de hipoteca de su piso. Orden que no pudo llevarse a cabo el nueve de noviembre
de 2012, en la población de Barakaldo, puesto que Amaia, presa de la
desesperación, víctima del absurdo y humillada por un sistema que antepone los
intereses de los bancos a la dignidad de las personas, que rescata a los delincuentes en vez de a los inocentes, decidió poner fin a una
situación extrema. Quizás, en su dignidad llevada al límite, dijo: “…no acepto esto. Si pierdo el techo por el
que tantos años he trabajado duro y con ello, además, pierdo mi dignidad, ¿qué me dejarán para
vivir?...”.
La prensa digital, en pocos minutos, dio fe de lo sucedido y
las redes sociales, foros y portales de información recababan opiniones y
declaraciones en un tono crispado y un volumen muy elevado de indignación e
incredulidad, no ya por lo sucedido, sino por la impotencia generada ante un
hecho provocado por la injusticia en su versión más descarnada.
En un extremo, el martillo pilón de una gran siderúrgica financiera
que machaca a los ciudadanos; un martillo pilón que marca el ritmo acompasado,
igual que en las galeras de Ben-Hur. Acrecentándose por momentos. Alimentado
por el miedo y la coerción que instigan los cada vez más salvajes latigazos del
amo: un amo organizado, en perfecta alineación al modo de las legiones romanas
y reforzados por Ortatus, el político, que golpea el martillo. Políticos de mensajes milenaristas y
vendedores de opio adulterado. En el otro extremo, los ciudadanos condenados a
las galeras, reman con la vista cabizbaja a un ritmo cada vez más alto. El
enemigo, a la vista, todavía está lejos. Pero queda cerca el día en que deberán
obedecer a la troika, deberán arrodillarse y entrar en boga de ataque. El ritmo
es irresistible para muchos. Unos desfallecen. Otros arrojan la toalla. Otros tiran la toalla y se arrojan. Como Amaia. Al vacío. A la nada. Hasta que la
nave que transporta a los esclavos, eufemísticamente llamados ciudadanos del
siglo XXI, entra en boga de ariete e impacta contra el barco enemigo. El barco
de la democracia y de los derechos civiles. Es el nuevo orden mundial.
Barakaldo es una población de gente trabajadora. Tuvieron
que soportar los años de plomo de la violencia política después de una
Transición pactada a espaldas de sus ciudadanos. Tuvo que soportar el derrumbe
de la economía que la sostenía: los Altos Hornos de Vizcaya. Que tuvo como
consecuencia la proliferación de parados que podían ser perfectamente los
personajes de Los lunes al sol. Donde una ingente cantidad de muchachos y
muchachas, nacidos en la época del baby-boom, se vieron abocados al paro y a
formar parte de la versión euskera del No Future con banda sonora propia: heroína,
sida, violencia, pistolas, represión, drogas, alcohol y sobre todo el
maquiavélico Plan Zen que el gobierno socialista (sí, socialista) creó para
criminalizar de terroristas a la juventud vasca de entonces.
Y ahora que Barakaldo continuaba su historia por otros
derroteros económicos y a pesar de crecer sobre toneladas de Lindano, plaguicida
extremadamente tóxico que campaba a sus anchas en los antiguos recintos
industriales; ahora que crecía con la esperanza de que una nueva savia política
libre de pistolas aportara algo más de razón y de coherencia; ahora vienen (nunca
se fueron) las amenazas de los ricos. Y han encontrado en Amaia a una víctima
propiciatoria, lavando - eso sí - sus conciencias pocas horas después con el anuncio de que intentarán la paralización de los
desahucios.Esto es terrorismo. De estado, o financiero, o como le quieran llamar. Pero no veo que salgan cogidos de los brazos con el tufo que desprenden a unión y democracia y su particular perversión semántica del lenguaje ni les veo dispuestos a realizar un acto de humildad y constricción condenando también esta violencia. Sin pistolas. Pero con armas mucho más eficaces, letales e igual de execrables.
¿Por qué Amaia, por qué? Hoy muchos ciudadanos nos sentimos
muy mal y no podemos evitar pensar que entre todos podríamos haber hecho algo
más. El apoyo a los ejecutores de este plan de exterminio a los derechos de los
ciudadanos se lo han dado en este país más de once millones de personas. Tantos
años de lucha y de derramamiento de sangre de inocentes para que en menos
tiempo que dura una canción de los Ramones se desmonte el armazón del www.estadodederecho.paf!
Para que todo acabe en una muerte cocinada
a fuego lento.
Para que todo acabe en eso, en una muerte de mierda.
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