No
sabemos si existen vidas que sobreviven a la propia muerte pero sí
sabemos que el factor muerte siempre estuvo muy ligado al político don
Santiago Carrillo a lo largo de toda su vida. A pesar de su avanzada
edad y algunos lógicos achaques, nunca pudo decirse que era un muerto en
vida, al contrario, mantuvo un pasado lejano totalmente presente ya
fuera en los micrófonos de los magazines radiofónicos de tarde o en las
presentaciones de libros o incluso a través de terceros como la
disección novelada que sobre su persona realizó el escritor Javier
Cercas en Anatomía de un instante.
De uno u otro modo, suscitaba reacciones de lo más extremo desde la
indignación hasta la idolatría. A nadie dejó indiferente, pues se
trataba de una persona de opinión propia que nada callaba, unas veces
nadando a contracorriente de lo que se suponía debía opinar y otras
desdiciéndose de aquello que postuló en otros momentos de su vida.distopías, periferias, memorias históricas, suburbios, microrrelatos, historias putas, cloacas culturales, sociales y políticas, rebeliones, arrabales, extramuros, transiciones, márgenes mentales
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viernes, 21 de septiembre de 2012
La vida de los muertos (III)
Ni tan calvo ni con dos pelucas
No
sabemos si existen vidas que sobreviven a la propia muerte pero sí
sabemos que el factor muerte siempre estuvo muy ligado al político don
Santiago Carrillo a lo largo de toda su vida. A pesar de su avanzada
edad y algunos lógicos achaques, nunca pudo decirse que era un muerto en
vida, al contrario, mantuvo un pasado lejano totalmente presente ya
fuera en los micrófonos de los magazines radiofónicos de tarde o en las
presentaciones de libros o incluso a través de terceros como la
disección novelada que sobre su persona realizó el escritor Javier
Cercas en Anatomía de un instante.
De uno u otro modo, suscitaba reacciones de lo más extremo desde la
indignación hasta la idolatría. A nadie dejó indiferente, pues se
trataba de una persona de opinión propia que nada callaba, unas veces
nadando a contracorriente de lo que se suponía debía opinar y otras
desdiciéndose de aquello que postuló en otros momentos de su vida.
No
sabemos si existen vidas que sobreviven a la propia muerte pero sí
sabemos que el factor muerte siempre estuvo muy ligado al político don
Santiago Carrillo a lo largo de toda su vida. A pesar de su avanzada
edad y algunos lógicos achaques, nunca pudo decirse que era un muerto en
vida, al contrario, mantuvo un pasado lejano totalmente presente ya
fuera en los micrófonos de los magazines radiofónicos de tarde o en las
presentaciones de libros o incluso a través de terceros como la
disección novelada que sobre su persona realizó el escritor Javier
Cercas en Anatomía de un instante.
De uno u otro modo, suscitaba reacciones de lo más extremo desde la
indignación hasta la idolatría. A nadie dejó indiferente, pues se
trataba de una persona de opinión propia que nada callaba, unas veces
nadando a contracorriente de lo que se suponía debía opinar y otras
desdiciéndose de aquello que postuló en otros momentos de su vida.
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