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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Ley, democracia y derecho a decidir


El pasado 13 de septiembre el escritor Javier Cercas escribía un artículo en El País Semanal, acerca de la cuestión del derecho a decidir, debate generado al albur de las diferentes iniciativas ciudadanas puestas en marcha en Catalunya que defienden y reivindican el derecho a realizar una consulta popular sobre la independencia de dicho territorio. En el artículo, titulado Democracia y el derecho a decidir, el escritor critica implícitamente la dudosa legitimidad de abrir un hipotético proceso de escisión del Estado español fruto de la voluntad de un grupo de población, según él, minoritario.

Cartel de Via Catalana cap a la Independència.
Fuente: www.assemblea.cat
También critica que Catalunya sufre un clima social impregnado de totalitarismo soft. De hecho, el artículo cuenta con diversas afirmaciones como que se vive una falsa unanimidad de mayoría que quiere la independencia que existe una concordia ficticia (se refería ciertamente al 1.400.000 personas que se manifestaron en la Vía Catalana en la Diada de Catalunya) o que en democracia no existe el derecho a decidir. O que la democracia consiste en decidir dentro de la ley.


anatomia de un instante (tapa dura)-javier cercas-9788439722137
Portada del libro de Javier Cercas (fuente Ed. Mondadori)
Sorprende que el reconocido y excelente escritor de la novela (o ensayo histórico disfrazado de ficción) Anatomía de un instante se manifieste en dichos términos Máxime cuando debería saber - después de haber investigado, de haberse documentado y de haber contabilizado centenares de horas de entrevistas con los principales actores de la Transición a la democracia - que los andamios y engarces del actual Estado de derecho español se construyeron sobre un escenario no precisamente democrático. De hecho, los errores de aquella Transición se están pagando ahora. Aquel café para todos ha acabado siendo una bomba de relojería en un marco extremo de crisis que los actuales políticos no saben cómo solucionar.

Aquel  proceso de Transición no tuvo nada de democrático por lo siguiente:

1.- Los movimientos antifranquistas,  ya fueran de izquierdas o independentistas, quedaron fagocitados por los rápidos pactos que alcanzaron fuerzas nacionalistas satélites, franquistas reciclados a europeístas liberales y la traición de los dos grandes sindicatos CCOO y UGT. Un baile de debilidades (que no de fuerzas) marcaron el adn de la actual democracia cuya guinda es la supuesta aceptación de una monarquía parlamentaria impuesta por una ley orgánica del dictador y genocida Franco.


los secretos de la transicion: del batallon vasco español al proc eso de los gal-francisco j. satue-97884973439542.- Cada vez existen más estudios y averigüaciones que sostienen como cierta la hipótesis de que se planificó una estrategia de la tensión con la aparición de la guerra sucia de los servicios secretos del Estado para amedrentar a los movimientos obreros de base e impedir que éstos fueran más allá en su lucha y alcanzar lo que una silenciosa mayoría deseaba: una ruptura con el régimen y no una reforma política. Esto último es lo que acabó ocurriendo. Pero una política de información poco transparente por parte de los gobiernos socialista y popular impide llegar al fondo de la cuestión: el acceso a muchos de los archivos españoles con numerosa documentación de acceso restringido gracias a una nada democrática Ley de Secretos Oficiales aprobada en 1968  todavía vigente. Esta ley no sólo no ha sido actualizada ni derogada por otra más acorde a los tiempos modernos y democráticos, sino que ha sido reforzada para impedir el acceso a los archivos de las embajadas españolas de diversos países. Este hecho ha sido denunciado por un numeroso grupo de investigadores y archiveros que no pueden, entre otras cosas, investigar la documentación de hace más de 30 años, tiempo límite ante el cual es obligatorio la desclasificación de papeles. Curiosamente ha coincidido en el tiempo este hecho y el debate de la Ley de Transparencia hace pocos días aprobada.

Portada del libro La Transición Sangrienta
De hecho, los estudios de Xavier Casals, investigador de los movimientos de extrema derecha, demuestran lo determinante que fueron estos grupos camuflados (tanto españoles como italianos y algunos de ellos bajo la tutela del ejército secreto Gladio de la OTAN) para tener controladas las fuerzas antifranquistas, especialmente las de izquierda, anarquistas e independentistas. Cabe destacar en este sentido el estudio de La Transición sangrienta de Mariano Sánchez Soler que relaciona todas las víctimas de la violencia política en la Transición. Muchas de ellas lo fueron por parte de las fuerzas de seguridad del Estado o por comandos fascistas que trabajaban para una corte de comisarios franquistas y torturadores profesionales. Curiosamente, muchos de aquellos episodios oscuros y nunca esclarecidos y que determinaron el clima de decisión política son fantasmas que amenazan con su reaparición. Los actuales alumnos aventajados en defender la indisoluble unidad de España ya han resucitado. Como así ocurrió en Madrid el pasado 11 de setembre cuando conocidos militantes de extrema derecha atacaron la sede de la Generalitat en la capital del reino.

Todo este recorrido historiográfico, que a priori no tiene que ver con el articulo de Cercas sirve para rebatir al célebre escritor la parte de Historia que conlleva en su apreciación de democracia y ley. 

Volviendo al ámbito de la teoría política, Javier Cercas confunde la praxis democrática con un proceso constituyente (que puede ser o no democrático). Un sistema democrático no es una ley en sí misma. Es un contrato social surgido del pacto entre individuos que libremente deciden constituir un nuevo orden. La ley, en democracia, está para ser cumplida,  en eso estamos de acuerdo. Pero la democracia no es ley ni la ley necesariamente debe ser democrática. En este sentido el investigador en Sociedad de la Información de la Universitat Oberta de Catalunya, Ismael Peña afirma en su blog IctLogy en su último post que el derecho a decidir es un derecho individual y no colectivo. Y afirma que El derecho de autodeterminación es previo a la Constitución porque primero viene la decisión de crear una sociedad y después viene el explicitar, el fijar negro sobre blanco, cómo se va a organizar.
 




Portada del libro Cultura de la Transición
Por tanto, el artículo desprende importantes y graves errores de apreciación en los conceptos más básicos de la disciplina de la teoría política. Y pasa por alto cuestiones historiográficas que conoce (o debería conocer) perfectamente; eso o al menos que ignore que existen muchos documentos sin desclasificar y que contienen información que ninguno de sus entrevistados le dijo. Su artículo destila una idealizada y mitificada idea de democracia (la que dibujó la Transición) y de su ley constituyente - la Constitución - como ley suprema, única y sagrada. ¿Pretende decir que existió antes la ley que el hombre? ¿Como si una fuerza mítica y sobrenatural ya hubiera otorgado a los mortales una serie de leyes y contratos bajo los cuales deberían regirse? Quizás sea víctima de lo que un grupo de intelectuales llamó como la Cultura de la Transición en el que la aparente progresía de la izquierda acabó aplicando un programa de establishment y doctrina del fundamentalismo democrático. Lo cual ha acabado condicionando otras formas de hacer política o escuchar - como es el caso - a una parte importante de la población que pide ser consultado democráticamente en las urnas si quiere pertenecer o no a un estado.

De los artículos de Ismael Peña en Sociedad Red Blog se deduce que la naturaleza de las leyes de un Estado de derecho contempla su interpretación, su flexibilidad y su actualización si fuera necesario. La democracia obedece a unos principios no a la ley. El acuerdo y pacto social precisa de un cauce legítimo para expresar la construcción de un espacio regido por la ley. Primero se legitima. Luego se legisla. La democracia se construye en base a una legitimidad no a una legislación. Lo contrario son leyes pero no democráticas.

Por tanto democracia es mucho más que decidir dentro de las leyes. 

Al menos que sean leyes de la frontera, las cuales Javier Cercas conoce muy bien.

lunes, 7 de enero de 2013

La res publica



Quién no ha oído hablar en alguna ocasión de El Príncipe, obra de Nicolás Maquiavelo, historiador y filósofo de la República de Florencia de principios del siglo XVI. De entre las frases más destacadas quizás destaque aquella que dice: "...puesto que los hombres aman según su voluntad y temen segun la voluntad del príncipe, un príncipe debe depender solo de lo que es suyo y no de lo que es de otros, solo tiene que ingeniárselas para no ser odiado...".  
En pocas palabras, se puede definir este libro como un tratado sobre teoría política y que se utilizó, con el tiempo, como una herramienta para educar eficazmente en el poder a políticos y hombres de negocios.

Y efectividad política es lo que se puede desprender después de repasar los 75 años de vida y casi 40 de reinado del monarca español don Juan Carlos I. Podrán rebatir que dicha efectividad no ha ido más allá de una positiva proyección pública que le ha mantenido siempre como un jefe de Estado ejemplar y bien valorado en la esfera internacional. Y ello, a pesar de una atribución de poderes muy limitada en el ámbito ejecutivo. No ha sido hasta 2012 cuando esta reputación se ha visto amenazada por una serie de hechos bien conocidos: primero por la práctica por parte del monarca de safaris – y no fotográficos precisamente - como afición personal mientras millones de sus súbditos se veían arrojados al abismo de la caridad y la miseria, cuando no, éstos mismos se arrojaban al vacío quitándose la vida. Y segundo: cuando trascendió que su yerno –Iñaki Urdangarín- estaba implicado en un caso de desvío de dinero público con la consiguiente imputación judicial.

La entrevista realizada recientemente por Jesús Hermida en la televisión (de momento) pública española al rey, con motivo de su 75 cumpleaños no ha hecho más que confirmar que la figura del rey ha sufrido un importante desgaste y no conserva la consistencia y credibilidad de años atrás. Pero ya que se ha querido reflejar en la entrevista su valía en el pasado, analicemos brevemente el contexto histórico que ha sido obviado en esta misma entrevista:

El dictador y genocida Francisco Franco sostenía en los años 60 un difícil equilibrio: mantener encendidas las cenizas del Movimiento Nacional mientras se dejaba caer en los brazos salvadores de los tecnócratas del Opus Dei con el fin de mantener un gobierno sostenible en lo económico. Y, obviamente, consciente de que su vida tenía fecha de caducidad, le preocupaba dejar todo atado y bien atado. Por este motivo y aplicando la Ley de Sucesión en la Jefatura de Estado de 1947, se ratificó en julio de 1969 a Juan Carlos de Borbón como el sucesor de Franco, asegurándose este último la instauración (que no restauración) de una monarquía que permitiera la continuación del Movimiento Nacional. Desde aquel momento se convertiría en Príncipe. Pero llevaba ya más de veinte años de estudios y preparación concienzudamente orientada a cumplir los designios reales. Y que le sirvieron para romper la regla dinástica en detrimento de su padre Juan de Borbón, el legítimo heredero según los derechos dinásticos.
Desde aquel entonces comenzó a tener todos los elementos a favor. Destaquemos los principales: el futuro hombre fuerte del Estado, Carrero Blanco, inició en diciembre de 1973 en Madrid una trazada aérea, de la que nunca regresó. Hecho que ocurrió a doscientos metros de la embajada americana sin que – misteriosamente –  advirtieran nada los servicios secretos americanos. Mientras, los cachorros de ETA y los agentes de la CIA se miraban cómplices y contentos de que nunca volvería a molestar. Ni tampoco al rey, cuyas intenciones de reforma política hubieran chocado frontalmente contra una persona profundamente contraria a cualquier intento de reformar el Movimiento Nacional. Dos años más tarde fallecería Franco. Ya en 1981, tuvo lugar el último sainete de corte militar: Milans de director de coreografía, Tejero como protagonista principal y Armada entre bambalinas. Los tres tenores de la España cavernícola, cafre y casposa pasaron a un estado de eterna hibernación tras la intermediación del rey. Y lo más importante: la Comisión de los Nueve y, sobre todo, los Pactos de la Moncloa hábilmente liderados por Adolfo Suárez sirvieron, oficialmente, para paliar los efectos de una brutal inflación con origen en la crisis económica internacional de 1973 (dicho sea de paso, aquellos pactos guardan numerosas similitudes con las actuales reformas laborales y políticas de austeridad de los gobiernos del PSOE y del PP).

La realidad es que estos acuerdos económicos y políticos comportaron la eliminación de la capacidad de decisión de los movimientos obreros, sindicales, vecinales, feministas y estudiantiles de base que se vieron obligados a delegar la gestión del poder en los líderes socialistas, nacionalistas y comunistas. Tal y como se demostró posteriormente, lo único que perseguían estos líderes era hacerse un hueco en el sistema político. Finalmente, la Constitución de 1978 fue simplemente la confirmación de todas las concesiones realizadas por una izquierda débil y presa de la ansiedad, que después de cuarenta años de dictadura, persecución, torturas y ejecuciones aceptó deprisa y corriendo una democracia exprés y una monarquía como mal menor.

A partir de aquel entonces, Su Majestad tuvo ante sí el camino libre y supo moverse entre los hilos del poder político, financiero y eclesiástico y -sobre todo- periodístico, que le juraron fidelidad, permitiendo un pacto social tácito de no molestarle, ya fuera en la esfera pública o en la privada.

De cara al pueblo, el modelo transmitido fue el del héroe defensor de los derechos democráticos en la Transición que había sabido desvincularse de un régimen dictatorial. De facto fue así. Pero un simple análisis técnico, estadístico y político demuestra que lo que se produjo en la Transición fue la aplicación del principio lampedusiano de cambiar todo para que todo siguiera igual. La izquierda olvidó lo que había defendido en la clandestinidad: la restauración de la República como objetivo único de la recuperación de las libertades civiles y democráticas. Después de diversas legislaturas en que PSOE y PP han ido alternándose el poder sin opositores que les ofrecieran resistencia, los excesos reaccionarios y de prevaricación de los gobiernos no fueron más que elementos que favorecían a la monarquía como una institución ejemplar.

Pero los actuales efectos de la crisis económica, social y moral de la sociedad española, no sólo están haciendo mella en el ADN de la mera y básica subsistencia del día a día de millones de familias al borde de la exclusión social. También están haciendo mella en la imagen de una monarquía que ya no cuenta con el beneplácito del pacto de no agresión entre medios de comunicación y la institución monárquica. No son pocos los ciudadanos que comienzan a ser conscientes de que no son súbditos ni esclavos de las políticas económicas ultraliberales, y menos de una monarquía. Empiezan a tomar conciencia de la humillación a la que son sometidos. Y ello, a pesar de que la conciencia de clase de otros tiempos que facilitaba la cohesión entre ciudadanos a través de la solidaridad, ha ido decreciendo desde la Transición y reaparece hoy día. Pero con insuficiente fuerza, sobrepasada por el tsunami de parias sociales que vomitan las calles cada día, no a cientos sino a miles.

De aquellos lluvias estos lodos y a la ciudadanía todavía le resta la interpretación de un pasado en el que no decidió ni mucho menos el modelo de Estado actual. La monarquía no fue una restauración ni por medios democráticos ni por derechos históricos. Fue una transacción, que no Transición, (tal y como defiende el doctor en Historia, Bernat Muniesa), un traspaso de poderes con lavado de imagen, actualización a las normas europeas y una adecuación y modernización de los poderes fácticos de siempre. De las mismas familias y grupos de presión de siempre.

República proviene de res publica, es decir, la participación del pueblo. En cambio monarquía proviene de mono y arkhein, que significa gobierno único.

Tanto la ciudadanía como el rey quizás se hallen ahora en un punto de no retorno, pues se hallan, entre ambos, en una posición cada vez más asimétrica. Y el mundo actual obedece fielmente a un principio heraclitiano: todo fluye, nada permanece.
Tal y como se menciona en El Príncipe: "...puesto que los hombres aman según su voluntad y temen segun la voluntad del príncipe, un príncipe debe depender solo de lo que es suyo y no de lo que es de otros, solo tiene que ingeniárselas para no ser odiado...".

Veremos cómo se las ingenia.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Instrucciones para votar (en un pequeño país)

Tómese su tiempo. Cíñase al fasto magisterio de la libertad y ejerza su derecho sin vergüenza. Y si la tiene, diríjase al confesionario, donde su elección cobrará vida secreta. Despliegue las cortinas. Entre. Luego, protéjase detrás de ellas. Déjese de zarandajas y no se le ocurra encender velas, o saldrá ardiendo. No es necesario. Al finalizar la jornada, y tras el primer sondeo de la agencia Glups a pie de urna, ya saldrá ardiendo el perdedor en una pira que le habrán preparado los medios para la ocasión. Allá, mientras su cabello chisporrotea igual que el palo de un auto de choque,  gritará desaforado que cero votos no es un resultado menor. Pero nadie le creerá.



Tampoco se deje influenciar por el trasiego del día. Las televisiones no cejarán en su empeño en  informar en todo momento que la jornada se estará desarrollando con absoluta calma y tranquilidad; pero la verdad es que toda la población no cesará de realizar desplazamientos de sus casas al colegio electoral, del colegio electoral al vermut, del vermut al partido de fútbol del niño, del partido de fútbol del niño a la fideuá de la yaya Quimeta y de la fideuá de la yaya Quimeta a la jornada de puertas abiertas de la ONG Cretinos sin Fronteras.


Respire hondo, hasta donde le permita la conciencia. Usted y la papeleta, la papeleta y usted. El tiempo entre cortinas pasará rápido, pero repase de nuevo las candidaturas: ahí estará su futuro. No se desvíe ni se distraiga. No se obceque en pensar diferente ni apoyar aventuras irresponsables y menos todavía en apostar a caballo perdedor. Para ello puede servirse de la técnica calambur: entre la gaviota y la rosa, su majestad escoja. Son los fondos de inversión de renta fija del mundo político. Poco rentables, pero seguros.A continuación, salga del confesionario. Diríjase a la mesa electoral. No deje en todo momento de aferrarse con sus dedos a la papeleta escogida. Ya se ha liberado de esa pesada carga de la conciencia. Al cabo de unos instantes, el vocal primero, que no sabe leer ni escribir, el vocal segundo, aquejado de narcolepsia, y el presidente erecto - que comenta chascarrillos -, le recibirán. Marcarán la raya en su nombre, en el censo de un país conformado por veintitantos ciudadanos.


El sobre y la papeleta iniciarán un suave pero decisivo eslalon desde el boquete hasta el culo de la urna. Ésta recibirá la breve e insoportable levedad de un papel. Intente no hacer al mismo tiempo lo siguiente: dar la mano al presidente, dar la otra mano al vocal segundo, dar los buenos días a la cotorra Asunción que acompaña al vocal primero y que le representa mientras duerme - ¡Ramón, despierta coño! - ...enseñar su documento de identidad, enseñar su mejor sonrisa a la tele nacional, dar su nombre y apellidos, dar su dignidad y votar. No lo haga todo a la vez o corre riesgo de sufrir un colapso por sobredosis cívica.


A la salida, deténgase. Acaricie y saboree ese precioso instante de haber cumplido con el deber. Ya no tendrá que oír más promesas. Se las habrá llevado el viento al atardecer.

martes, 24 de mayo de 2011

Érase una vez la democracia (y III)


Capítulo 9
El legado de Antígona
Poco a poco, algunos ciudadanos con capacidad crítica ante tamaña injusticia, ante tanto desfalco y descontrol de los recursos, ante tanta mentira, ante el abuso de poder, ante tamaño robo a manos abiertas de las economías familiares, ante los privilegios de políticos, banqueros y
chorizos de altos vuelos, se dispusieron a reflexionar sobre el futuro que les espera a varias generaciones de jóvenes y cómo recuperar el derecho a una vivienda digna y a un trabajo que se supone la Constitución les ampara poder obtener. Tal y como nos enseñó Sófocles con el mito de Antígona, existen leyes injustas ante las que es legítimo desobedecer. Pero el sistema tan
perverso que nos han inoculado no vende leyes injustas sino un sistema que las reinterpreta y aplica en beneficio de las élites. No culpemos a las teorías de las malas prácticas.
Y el ciudadano harto ya se dispuso a pensar, concienciarse, a reflexionar y plantear que el derecho a la Democracia hay que ganárselo y además de defenderlo tal y como las familias cobijan y protegen a sus miembros desde que nacen lo mismo deberían hacer los ciudadanos con la familia social que representa una Democracia acogiéndose al derecho pero asumiendo los deberes.
Capítulo 10
Democracia Real Ya
Colorin colorado este cuento no se ha acabado ¿Te animas a acabarlo?

domingo, 22 de mayo de 2011

Érase una vez la democracia (II)


Capítulo 6
No hay más ciego que el que no quiere ver
Adormecida la ciudadanía, perezosa de movilizarse por las injusticias sociales, agazapadas en su madriguera del espejismo del bienestar en sus Centros Comerciales, en los concesionarios de coches, en los templos del ocio, en las rutas del fin de semana con alcohol y drogas non stop, en el confesionario de la caja tonta como exculpador de conciencias, con las audiencias de la telebasura en el altar de los records guiness y a gustito entre los brazos del Morfeo de la cultura enlatada, casposa y ridículamente disfrazada de falso underground…llegó la incapacidad (que no discapacidad) visual de la que nos habló José Saramago en su “Ensayo sobre la ceguera”. No hay más ciego que el que no quiere ver.
Capítulo 7
Hacia el fundamentalismo democrático
El rumbo de los intereses de un gobierno compuesto de siniestros personajes fascistas, herederos del franquismo, asesinos con las manos manchadas de sangre, hooligans del ultraliberalismo económico y amiguetes de la feria inmobiliaria y el ayuntamiento prevaricador, quisieron hacer creer que unas supuestas armas de destrucción masiva estaba en poder de un loco allá por el Próximo Oriente.
Quisieron construir un enemigo a medida de sus intereses (que ellos mismos ayudaron a EEUU a crear y dotarle de la mejor tecnología armamentística). Quisieron construir un logos perverso con la abyecta complicidad de los medios de comunicación, una manipulación semántica de la expresión “Condeno la violencia” (se condena el terrorismo de ETA pero no se verbaliza la condena del terrorismo y matanza de civiles palestinos por parte del gobierno – no del pueblo- israelí).
Quisieron engañar a la ciudadanía un 11 de marzo de 2004 pero no lo consiguieron. Y ésta creyó liberar al pueblo del yugo de unos intereses partidistas para ceder el poder a otro gobierno que no hizo más que perpetuar el camino que inició el que le precedió. Un camino que desfiguraba la Democracia, una Democracia que se convertía en fundamentalista a imagen y semejanza de Al-Qaeda, los seguidores de Cristo Rey o de las sectas religiosas.
Capítulo 8
www.estadodederecho.paf
El viaje de aquel país que le llevó de la dictadura al fundamentalismo democrático facturó el equipaje del parlamentarismo como mercancía de compraventa de votos, quedando en el limbo de las ideologías, a merced de los dueños de la riqueza. La pérdida de este equipaje tuvo una atención al cliente sorda ante la razón crítica de quienes pedían auxilio por un altavoz con mute activado. El Estado de derecho destrozado, anulado, acorralado, se acerca el final de partida.
Game Over.
Insert coin para continuar.

sábado, 21 de mayo de 2011

Érase una vez la democracia (I)

Capítulo 1

El nacimiento de una mentira
Erase una vez un dictador asesino y criminal que dio plenos poderes a un príncipe discípulo de Maquiavelo. Le ofreció mantener los privilegios en un reino necesitado de las ayudas estructurales de la Unión Europea a cambio de ceder el control a las mismas familias políticas y financieras que le habían perpetuado en el poder. Para ello se ayudó de una tómbola amañada llamada Transición a la Democracia (que no democrática), y así escenificar una farsa y otorgar al pueblo el premio de la muñeca pepona de la libertad.
Y con ello, el príncipe tuvo una hija a la que llamó Democracia Parlamentaria.
Capítulo 2
El jefe de todo esto
Aquel príncipe, vistió en las mejores galas de las cortes europeas y mundiales para ofrecerse como ejemplo del mejor garante de los derechos civiles. Aquellas cortes que conformaban el Imperio del Mal con la ayuda inestimable de la CIA desde su sede operativa en Langley (Virginia), gobernaban el mundo y monitorizaban la producción de armas, de drogas, de ordenadores, de automóviles, de aparatos electrónicos, así como la gestión de las Bolsas, de redes de prostitución, la explotación infantil y dictaban las leyes del pensamiento único a través de los medios de comunicación.
Así fue que el Fondo Monetario Internacional, las incipientes bancas islámicas que controlaban el negocio del petróleo, la Banca Mundial, la Banda de Bildelberg y diversos freelances expertos en gangsterismo financiero dieron unas palmaditas al príncipe con el fin de establecer el bipartidismo político, obediencia plena a la Constitución y la bendición al dictador que tantas muertes y sufrimiento causó. De la mentira nació el jefe de todo esto, un rey absoluto.
Capítulo 3
Silencio, se rueda
Pero en aquel reino, ciudadanos con pensamiento propio quisieron una sociedad más justa, equilibrada y transparente. Familias enteras de obreros, asociaciones de vecinos, sindicatos que no querían obedecer a la patronal de empresarios, organizaciones de mujeres valientes y luchadoras o colectivos representantes de otras formas de pensamiento, tendencia sexual o cultural que defendían su identidad a través de su cultura, su lengua, su idea de pertenencia a una comunidad o creencia religiosa, dispusieron de la calle como escenario para rodar una historia con derecho real a cameo.
Tanto miedo produjo en los garantes de la Democracia a perder su “status quo” que pusieron en práctica un maquiavélico plan que anulara todas aquellas iniciativas valiéndose en algunos casos de la violencia, de la censura, del mobbing social y en casos extremos de terrorismo de estado llegando a asesinar. En resumen, se silenció todo para no rodar una película que consideraban agitadora de conciencias.
Capítulo 4
¿Qué hemos hecho para merecer esto?
Una vez establecido el pensamiento único y fracturado el vínculo con toda moral social y política, un partido supuestamente de izquierdas destrozó todo el tejido industrial del país abocando a miles de familias al paro y con ello a un holocausto de la pobreza, la desesperación, la humillación y un callejón sin salida. A ello ayudó mecanismos de desactivación de iniciativas de miles de jóvenes con la entrada de la heroína en todos los suburbios de las grandes ciudades.
La población también quedó a merced de luchas políticas e identidades asesinas en manos de terroristas como ETA o el GAL y sometida al miedo de un sistema penitenciario y policial no muy alejado del sistema represivo de la dictadura.
Los responsables de todo eran como los “Diez negritos” donde todos parecían ser culpables o inocentes en una red de coartadas que implicaban o descartaban como si fuera una reunión de trileros en hora punta en las Ramblas de Barcelona.
Capítulo 5
Es la economía estúpido
Así pues, una vez vendido el sector agrario a las políticas de control de la Unión Europea, destrozado el tejido industrial y con media población en el límite del subdesarrollo, se iniciaron proyectos y políticas para convertir el país en un baúl cerrado de economía de servicios dependiente del turismo y el mercado del ladrillo que ayudó a mejorar la economía de muchas familias. Éstas creyeron que la mejoría era producto de la Democracia, de un sistema económico fuerte, que el país y sus ciudadanos eran el no va más y que se construyó una Democracia Real en tiempo record sin haber tenido más referentes que cuarenta años de dictadura, siglos de opio catolicista y alguna escapada a los cines eróticos de Perpignan.
¿Cómo era posible tener todo lo que se deseó y por duplicado? Coches, teles, ordenadores, dos residencias, ganancias económicas gracias a la especulación inmobiliaria, obtención de créditos en blanco…vivir por encima de las posibilidades! ¿Cómo era posible? Es la economía estúpido.